¿De qué sirve amar si te van a
romper el corazón? De la misma forma, ¿de qué sirve no amar y no experimentar
el amor?
Normalmente todos -no hay
excepciones-tendemos a ver el lado negativo. Si no pruebas a amar por el miedo
al dolor no podrás experimentar esa electricidad en cada roce, ese brillo en
tus ojos cuando estas mirando a esa persona, el dulce sonido de su voz al reír,
ese primer beso en el que solo sois vosotros y no hay nadie más en el mundo...
Puede que la primera persona que
amas no sea perfecta, puede que tampoco lo sea la segunda, ni la tercera, ni la
cuarta, pero habrá un momento en tu vida en el que encuentras a esa persona que
querrás el resto de tu vida y habrías perdido si te hubieses cerrado al amor.
¿Vale la pena perder todo esto por miedo al dolor?
Con esto quiero decir que te
lances, lánzate a la piscina -metafóricamente por supuesto-, da igual como seas
porque esa persona le dará igual si eres hombre o mujer, si eres gordo o
delgado, rubio o pelirrojo, si eres pijo o friki, porque eso en el amor no
importa, en el amor solo importa eso, el amor. ¿Y qué puedes perder? El no ya
lo tienes, ahora toca ir a por el sí.