Un día te despiertas y ¡puf! ese día que
pensabas que iba a ser maravilloso cambia por completo. Ya no está. Ya no está
esa persona querida, ya no está esa persona que forma parte de tu vida...
Tú piensas que vas
a morir de tristeza, que no puedes sonreír sabiendo que ya no estará contigo. La
vida se para, el mundo se para. Parece como si todo pasara a cámara lenta, como
si hubiesen pasado días cuando solo han pasado horas de su perdida.
Los días pasan...
y pasan... hasta que un día miras a tú alrededor y ves que el mundo no se ha
parado y ha seguido mientras tú estabas en tu propio universo paralelo.
Basta. Un día te levantas de la cama y
dices basta. Basta de llorar, basta de vivir en ese universo. Si tú murieras no querrías que los
demás murieran también contigo -porque estar así es matarse poco a poco-, esa
persona importante no querría que murieras con ella.
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