No pienses en el que dirán,
sal de tu casa y empieza a dar saltos por la calle, a cantar como si estuvieras
en la ducha, a vivir. No se puede vivir amargado toda tu vida solo por pensar
en el ‘qué dirán’. Tu vida es tuya y
solo tuya, ¿Y si….? ¿Puede que…? No hay
porque preguntárselo todo, cada acción, cada comentario. No dependas de los demás para vivir.
Por eso sal de tu pequeño mundo y exterioriza, demuéstrale al
mundo que tú también estáis en él y que eres más que una pieza de un juego de ajedrez
que está acabando. Crea tu propia
partida.

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